17 de gener de 2017

Dime la verdad, de Arturo Daussà (Edicion Personal)


Arturo Daussà. Dime la verdad. Madrid: Edición Personal, 2016. ISBN: 978-84-9946-461-9

Iván, investigador médico, sufre amnesia tras ser víctima de los atentados de Londres de julio de 2005, justo cuando su padre, también médico, quiere explicarle la historia de la familia, llena de misterios y contradicciones, para que no caiga en el olvido. Cuando Iván comienza a recuperar su memoria, descubre la verdad de su existencia, y entonces decide cambiarla. Pero para ello ha de luchar contra los intereses de unos grandes laboratorios farmacéuticos, lo que le conduce a arriesgar su vida y a tener que presenciar la muerte de sus seres queridos. A través del viaje por la historia de esta familia, el lector descubrirá el fraude de algunas grandes corporaciones empresariales que anteponen su beneficio con la única consideración maquiavélica de que el fin justifica los medios.




Biel Cussó gana el IV Premi Memorial Agustí Vehí con 'Vladimir'

[La Vanguardia, 16 de enero de 2017]

El escritor Biel Cussó ha ganado el IV Premi Memorial Agustí Vehí-Vila de Tiana con 'Vladimir', una obra que mezcla la novela negra con la ciencia ficción, ha informado este lunes el festival Tiana Negra en un comunicado.
El jurado, formado por Àlex Martin, Albert Figueras y Sebastià Benassar, ha valorado muy positivamente la mezcla entre géneros literarios, la excelencia de la prosa y la fluidez de la lengua de la obra, que se ha impuesto sobre los 16 participantes y que recibirá el premio el viernes en el festival Tiana Negra.
El Tiana Negra celebrará el 20 y 21 de enero su quinta edición con una treintena de actividades, que empezarán con un homenaje a Andreu Martín, un especial dedicado a la serie 'Nit i dia' y una mesa de escritores con Fàtima Llambrich, Esperança Camps y Núria Cadenes.


Artistas, locos y criminales, d'Osvaldo Soriano


Osvaldo Soriano. Artistas, locos y criminales. Buenos Aires: Seix Barral, 2004. ISBN: 950-731-439-3

'Entré a trabajar en La Opinión una semana antes de la aparición de su primer número, en mayo de 1971, y me quedé hasta mediados del 74, cuando la atmósfera ya era irrespirable por la caza de brujas. El paso por ese diario fue, para mí, una suerte de laboratorio donde tracé los borradores de mi primera novela, Triste, solitario y final, y me acerqué al estilo despojado de la segunda, No habrá más pena ni olvido. Sin duda hay, en los textos aquí reunidos, señales que anticipan y acompañan aquellas novelas. A mí me permiten ver el camino recorrido desde que, una mañana de 1969, llegué de Tandil a una pensión de la Avenida de Mayo para trabajar en el periodismo de Buenos Aires.' 

OSVALDO SORIANO 

La fiebre del oro en California, el hundimiento de Venecia, la estrategia de Laurel y Hardy para hacer reír o el último suspiro de Sonny Liston conviven en este libro con una serie de paradigmas y enigmas nacionales (Gatica, Robledo Puch, Perón visto desde varios márgenes, Mario Soffici, Lucas Demare, los asesinatos de Rucci e Ingalinella y hasta el nacimiento del club San Lorenzo de Almagro) y funcionan como un perfecto retrato climático de aquella Argentina convulsionada y palpitante de los primeros años 70, que Osvaldo Soriano supo ver y entender como ningún otro escritor de la época.



Gonzalo Lema: “No me esperen en abril en Cochabamba”

[Los Tiempos, 16 de enero de 2017]

Claudia Gonzales Yaksic


A fines de la primera semana de este enero, Gonzalo Lema Vargas sorprendió al resultar entre los seis finalistas de la 73 edición del Premio Nadal de Novela (España) con su obra inédita “Que te vaya como mereces”. Unos días después, resultó ganador, con la misma obra, de la décimo primera edición del Premio Internacional de Novela Negra L’H Confidencial, también de España. Esta obra ganadora tiene como protagonista a Santiago Blanco, un personaje recurrente en varias de sus novelas y cuentos, que en esta oportunidad “resuelve un ‘caso’ de interés nacional, profundamente sensible a la conservación de la integridad del cuerpo social boliviano, y resuelve, también, su problema sentimental con caracteres existenciales”.
Nacido en Tarija, Gonzalo Lema llegó en su juventud a Cochabamba y salió bachiller del colegio Eduardo Laredo. Antes de dedicarse de lleno a las letras, fue una temporada jugador de fútbol profesional y después de graduarse como abogado por la Universidad Mayor de San Simón, ejerció en ciertos períodos su carrera profesional llegando a ser vocal de la Corte Nacional Electoral y presidente de la Corte Departamental Electoral de Cochabamba. En su hoja de vida también destaca el haber sido concejal municipal.
En las últimas tres décadas, Gonzalo Lema ha ganado varios premios nacionales. Empezó con el Premio de Novela Erick Guttentag en 1983. Luego ganó el Premio Nacional de Novela en 1998. En 2013 el Premio Plurinacional de Novela Marcelo Quiroga Santa Cruz. El Premio Internacional de Novela Kipus en 2014 y el mismo año ganó el Premio Municipal de Cuento Santa Cruz de la Sierra, además del Premio Nacional de Culturas.
La siguiente es una reciente entrevista con el escritor sobre su personaje, su escritura, sus proyecciones y el sentido de la Novela Negra.

¿Cómo nace su detective Santiago Blanco?
Nace de la lectura de novelas y cuentos, principalmente, pero nace también de una anécdota que terminó de animarme: en un accidentado partido de fútbol, mis compañeros le rompieron la nariz al árbitro. Yo intermedié entre ellos y él, y logramos pacificar la relación con dos operaciones: una imprescindible (médica) y otra estética. El árbitro terminó siendo mi amigo y me comentó que era investigador de la Policía. Alguno de mis primeros cuentos me los inspiró él.

¿Qué rasgos destacas de Santiago Blanco?
Blanco es un hombre sentimental. Es bueno. Es ético. Le gusta la cerveza, la comida criolla, las mujeres. En ese riguroso orden. Descree de la justicia boliviana, de la Policía, de los políticos, aunque él es Udepista (simpatizantes o militante del extinto partido político Unidad Democrática Popular) a morir. Se ríe de nuestra mentalidad excéntrica, extravagante. De nuestra permanente conducta dictatorial o semidictatorial. Él quisiera vivir en paz al lado de Gladys y va a intentarlo en el Chaco tarijeño.

¿En cuánto tiempo escribiste esta novela ganadora, “Que te vaya como mereces”?
Arranqué a fines del año 2015, y sigue escribiéndose hasta que entre a imprenta este febrero o marzo de 2017. También se debe considerar el largo tiempo que la pensé. Como sabemos, las novelas se escriben primero en la cabeza.

Según leí, varios de los escritores (o tal vez uno o dos) que han ganado este Premio L’H Confidencial, terminaron viviendo en España. En ese sentido, ¿qué será de Usted?
Yo seguiré viviendo en Cochabamba, aunque ya me tengan demasiado visto. Es el gran lugar porque regala tiempo y la gente linda camina sin la agenda estúpidamente llena. Hay tiempo para todo, inclusive para los helados de canela en la Recoleta. Huyo de la sociedad que va aprisa, de su gente. A la gente ocupadísima y apurada no le creo ni lo que respira. En Bolivia es posible ser ministro de Gobierno y presidente de un club de fútbol. Hay tiempo para todo.

Su obra y su escritura ya tienen décadas de trabajo. ¿Cómo se sientes respecto a ello? ¿Cree que ha evolucionado? ¿Está contento?
Estoy feliz. Yo he empezado escribiendo poemas a mis 14 años mientras mi madre escuchaba radionovelas en nuestra Telefunken, en 1973. Desde entonces no he parado de escribir y leer. Ahora, en vísperas de mis 58, me siento seguro del oficio. Tengo mucha calle, diría Woody. Así que pienso continuar con la misma convicción de siempre hasta que empiece a confundir mis personajes.

¿En algún momento sintió haberse estancado en su escritura o se sintió frustrado?
En algún momento me sentí perjudicado por los trabajos extraliterarios que me quitaban tanto tiempo, pero reaccioné de inmediato. Y alguna vez me he sentido desilusionado de las roscas de amiguetes que se encumbraban, y encumbran aún, echando paladas de tierra a otros escritores, entre ellos yo, para invisibilizarlos. Bolivia se ha fundado con el “amiguismo”, lo entiendo, pero eso es inconcebible en la formación de un escritor. No somos una sociedad de socorros mutuos. Un escritor no aspira a ser El Padrino. Es increíble que se desdeñe la ética.

¿Qué obras tiene en el tintero?
Es un cajón. Allí guardo borradores de cuentos y novelas. Escribo y arrojo todo a su interior para que el tiempo arregle lo que yo ya no puedo. Es cuestión de buscar, porque algo se ha de hallar siempre.

¿Qué hará con el premio de 12.000 euros que recibirá?
Voy a girar por España por unas semanas, y voy a comprar una cuna bella para todos los nietos que un día me han de llegar y van a quedarse a dormir en casa cuando buenamente se les ocurra.

¿Hay alguna fecha fijada para la entrega del premio? Obviamente irá a España.
El 1 de abril recibiré el premio y se presentará la novela. Todo ese mes me quedaré en Barcelona y España. No me esperen en abril en Cochabamba.

¿Conoce España?
No conozco Europa. De joven me tendí una trampa enorme cuando dije a mis amigos que a Europa viajaría sólo si recibía un premio. En una semana pensé que iba, pero no, pero luego sí. Ha sido increíble. Así que finalmente voy. Espero volver siempre.

Novela Negra… ¿Cuántas obras suyas y cuentos suyos responden a este género?
Tengo tres libros de cuentos policiales: “Un hombre sentimental” (2001), “Fue por tu amor, María” (2010), “La reina del café y otros cuentos policiales” (2014). Tengo la novela “Dime contra quién disparo” (2004) y ésta: “Que te vaya como mereces”. En todas, Santiago Blanco pasea su apostura valluna, su garbo punateño.

¿Qué autores de Novela Negra son los que le gustan o cuyas obras le han gustado en algún momento?
Los clásicos, claro: Poe, Chandler, Himes, Hammet, Macdonald… Pero tengo empatía con Vázquez Montalbán. A todos los releo cuando siento que mi nostalgia me cosquillea en el corazón. Me fascina la relectura.

¿Seguirá en este género?, que por cierto en los últimos años ha tenido bastante éxito en Europa sobre todo.
Blanco y yo hemos de desaparecer juntos. Por ahora estamos imaginando vivir en el Chaco tarijeño. A ver cómo nos va.

¿Y por qué considera que la Novela Negra ha repuntado en la Europa actual?
Ha “calado” en el mundo entero, porque tiene la formidable posibilidad de desenmascarar a las personas que presumen decencia y a las sociedades hipócritas. La gente de a pie se siente interpretada y expresada. El sarcasmo de su relato, su ironía, su agresividad nos sugieren esperanza para la humanidad.



El boliviano Gonzalo Lema gana el XI Premio de Novela Negra L׳H Confidencial

[Jornadanet.com, 16 de enero de 2017]

El escritor boliviano Gonzalo Lema ha ganado la undécima edición del Premio de Novela Negra L׳H Confidencial con la obra "Que te vaya como merecía".

El jurado destacó de la novela ganadora -de entre las 52 presentadas a concurso- que es "el reflejo que el autor hace de la realidad sociopolítica boliviana, que sumerge al lector en la dura realidad cotidiana de Cochabamba mediante una amalgama de personajes excéntricos y perdedores".

"Que te vaya como merecía" está protagonizada por Santiago Blanco, un personaje que el autor ha hecho salir en otros cuatro libros anteriores.

En esta ocasión, Blanco ha de resolver un problema de alcance nacional en Bolivia al tiempo que soluciona sus problemas sentimentales.

Gonzalo Lema nació en Tarija (Bolivia) en 1959, pero muy pronto se trasladó a Cochabamba, estudió Derecho en la UMSS (Universidad Mayor de San Simón) y ha ejercido diversos cargos públicos.

Actualmente, es concejal del municipio de Cercado por el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido del presidente Evo Morales.

Como escritor, Lema tiene una amplia trayectoria, con novelas como "Este lado del mundo" (1984), "El país de la alegría" (1987), "La huella es el olvido" (1993), "Ahora que es entonces" (1998), "La vida me duele sin vos" (1998), "Un hombre sentimental" (2001), "Los labios de tu cuerpo" (2004), "Dime contra quién disparo" (2004) y "Contra nadie en la batalla" (2007).

Ha ganado también varios galardones literarios como el Premio Erich Guttentag en 1983; el Internacional Casa de las Américas en 1993; el Nacional de Novela en 1998; el Nacional de Culturas de Bolivia o el Internacional de Novela Kipus en 2014.

El premio, promovido por la Biblioteca la Bòbila y convocado por el Ayuntamiento de L׳Hospitalet de Llobregat (Barcelona) y Roca Editorial, está dotado con 12.000 euros (unos 12.700 dólares) y la publicación de la novela.

La entrega del premio tendrá lugar el próximo 1 de abril en un acto público en la Biblioteca la Bòbila.



Gonzalo Lema | Ganador del L'H Confidencial: “La novela negra es el bisturí de nuestro tiempo”

[El País, 17 de enero de 2017]

Andrés Rodríguez

El escritor boliviano logra el galardón de novela negra por su obra ‘Que te vaya como mereces’


El expolicía y detective Santiago Blanco se encuentra en la baranda del puente Topater mirando el turbión en el río Rocha, en medio de la llovizna que cae sin tregua en la ciudad de Cochabamba. En medio de la neblina surge una figura. Se trata un mozo del famoso bar Américas. Es El Abrelatas —así lo llaman—, su amigo exdelincuente. Se dirige al investigador y le cuenta que han robado el cadáver de su hijo. Así comienza la obra Que te vaya como mereces, la nueva producción literaria del escritor boliviano Gonzalo Lema (Tarija, 1959), la misma que el pasado viernes fue anunciada como la ganadora de la XI edición del Premio Internacional de Novela Negra L’H Confidencial.
El galardón, promovido por la Biblioteca la Bòbila desde hace 18 años, es convocado por el Ayuntamiento del municipio catalán de L’Hospitalet de Llobregat. Lema recibirá una dotación de más de 12.000 euros, además de la publicación de la novela bajo el sello de Roca Editorial. La novela ha sido la más destacada entre las 52 presentadas a concurso y el jurado ha valorado el “reflejo que el autor hace de la realidad sociopolítica boliviana, que sumerge al lector en la dura realidad cotidiana de Cochabamba mediante una amalgama de personajes excéntricos y perdedores”.
Lema, Premio Nacional de Novela en 1998 y finalista del certamen Casa de las Américas en 1993, cree que la importancia de la novela negra como testimonio de las sociedades hispanoamericanas es capital. “La narrativa policial es un documento de primer orden, para entender nuestro tiempo, la forma cómo vivimos. La novela negra es un verdadero bisturí”, asegura. Lema admite, desde la comodidad de su hogar, que cuando recibió el anuncio, hace casi una semana, se encontraba con cierto desánimo. Solo días antes su novela se había caído en la votación final de la 73 edición del Premio Nadal, que cayó en las manos de la escritora Care Santos. La noticia sobre el L’H Confidencial lo reconstituyó. “Lo estoy disfrutando”, dice sin poder contener la sonrisa.

Sarcástico e irónico

Lema se encuentra en la comodidad de la sala de su hogar. Viste unas pantuflas de lana y un conjunto deportivo de algodón. Recuerda sus primeras incursiones como lector en el género. Fue el intelectual boliviano Luis H. Antezana quien le dio su primera pila de libros de novela negra, que incluían títulos como Los mares del sur, del escritor español Manuel Vázquez Montalbán, hasta llegar a Un ciego con una pistola, de Chester Himes, “que ya es más complicada y densa en narrativa”, explica.
La saga de su personaje cuenta con cuatro libros anteriores que, al igual que su nueva entrega, reflejan desconfianza y hartazgo hacia un sistema judicial que no funciona en Latinoamérica. Advierte que cuando las instituciones como la policía están confundidas y mezcladas con la delincuencia, algo está fallando con la ética. Para Lema, la profesionalidad sin ese sentido mencionado solo genera desánimo, como el que se siente frente a la actividad política en el continente: “Lejos de constituir un Estado institucionalizado, que trascienda a las generaciones de representantes, más bien se empeñan en desinstitucionalizarlo, en desagregar el cuerpo social, en aprovecharse a nombre de la izquierda y a nombre de la derecha, a perpetuarse”.
Afirma que América Latina es un escenario propicio para el género negro por su “manera afiebrada de ver la realidad, casi delirante”. Añade que el crimen está ahí, solo que a diferencia de Europa y otros continentes el delito se muestra con la picardía del realismo mágico. En muchos círculos se describe a Lema como un hombre serio y muy formal, según cuenta. Sin embargo, considera que el género negro le permite ejercitar el sarcasmo y la ironía, y que incluso le sacan lo socarrón y la desfachatez. “La escritura policial me pone a mis anchas, porque es una mirada desde la cloaca de la sociedad, desde la mugre o pestilencia”, afirma.
Algunos colegas del personaje creado por Lema, otros investigadores como Philip Marlow y Mario Conde parecen un alter ego de sus creadores, Raymond Chandler y Leonardo Padura, respectivamente. Pero, ¿hay algo de Santiago Blanco en Gonzalo Lema? “Quisiera creer que el sentido ético”, manifiesta. Dice que el detective, oriundo del municipio de Punata, lo remite a su “feliz relación” con lo nacional-popular. “Es pícaro, es un cholo punateño, comelón de comida criolla, le gusta transpirar. Es un gran cervecero y un hombre sentimental, pero que también es duro, sabe aguantar. Él es el ventrílocuo, yo soy el muñeco que escribe, eso es todo, esa es la relación que tengo con él”.



Pamplona Negra 2017







16 de gener de 2017

Gonzalo Lema ganó el XI Premio de Novela Negra L'H Confidencial

[El Periodiquito, 16 de enero de 2017]

Alberto Hernández


El escritor boliviano Gonzalo Lema ha ganado la undécima edición del Premio de Novela Negra L'H Confidencial con la obra “Que te vaya como merecía”.
El jurado destacó de la novela ganadora -de entre las 52 presentadas a concurso- que es “el reflejo que el autor hace de la realidad sociopolítica boliviana, que sumerge al lector en la dura realidad cotidiana de Cochabamba mediante una amalgama de personajes excéntricos y perdedores”.
“Que te vaya como merecía” está protagonizada por Santiago Blanco, un personaje que el autor ha hecho salir en otros cuatro libros anteriores.
En esta ocasión, Blanco ha de resolver un problema de alcance nacional en Bolivia al tiempo que soluciona sus problemas sentimentales.
Gonzalo Lema nació en Tarija (Bolivia) en 1959, pero muy pronto se trasladó a Cochabamba, estudió Derecho en la UMSS (Universidad Mayor de San Simón) y ha ejercido diversos cargos públicos.
Actualmente, es concejal del municipio de Cercado por el Movimiento al Socialismo (MAS), el partido del presidente Evo Morales.
Como escritor, Lema tiene una amplia trayectoria, con novelas como “Este lado del mundo” (1984), “El país de la alegría” (1987), “La huella es el olvido” (1993), “Ahora que es entonces” (1998), “La vida me duele sin vos” (1998), “Un hombre sentimental” (2001), “Los labios de tu cuerpo” (2004), “Dime contra quién disparo” (2004) y “Contra nadie en la batalla” (2007).
Ha ganado también varios galardones literarios como el Premio Erich Guttentag en 1983; el Internacional Casa de las Américas en 1993; el Nacional de Novela en 1998; el Nacional de Culturas de Bolivia o el Internacional de Novela Kipus en 2014.
El premio, promovido por la Biblioteca la Bòbila y convocado por el Ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat (Barcelona) y Roca Editorial, está dotado con 12.000 euros (unos 12.700 dólares) y la publicación de la novela.
La entrega del premio tendrá lugar el próximo 1 de abril en un acto público en la Biblioteca la Bòbila. 



Yo, el jurado, de Mickey Spillane


Mickey Spillane. Yo, el jurado. Traducción de Antonio Samons. Barcelona: RBA, 2011 (Serie Negra; 92). ISBN: 978.84-9867-924-3

Jack Williams, el mejor amigo de Mike Hammer y a quien éste le debe la vida, ha sido brutalmente asesinado. Hammer, ante el cadáver de Williams, hace el solemne juramento de encontrar al autor del homicidio y de tomarse la justicia por su mano, puesto que no confía en que el sistema judicial estadounidense imponga el castigo que él pretende infligir. Sin embargo, el camino hacia su objetivo final no será nada fácil, ya que lo que se esconde tras el asesinato de Williams parece ser más complejo y peligroso de lo previsto.


Con Yo, el jurado Mickey Spillane presentó en sociedad a Mike Hammer, uno de los personajes más famosos y políticamente incorrectos de la historia del género policíaco, el cual, a pesar de las polémicas que ha levantado a lo largo de su vida literaria, ha sabido siempre conectar fácilmente con el gran público, como lo demuestran las cifras millonarias de ventas de sus novelas y el hecho de haber sido llevado en diversas ocasiones a la gran pantalla.





Euskal Nobela Beltzaren Astea 2017

15 de gener de 2017

Gonzalo Lema y Santiago Blanco viajan a España

[Página Siete, 15 de enero de 2017]

Martín Zelaya Sánchez


Con la novela Que te vaya como mereces -la más reciente de una saga de cinco libros de narrativa policial protagonizados por Santiago Blanco- el escritor cochabambino Gonzalo Lema acaba de ganar el Premio LH Confidencial, convocado en Barcelona, y, días antes, quedó finalista del prestigioso Premio Nadal. Aprovechamos, entonces, para indagar un poco en la vida de este peculiar personaje que lleva ya casi dos décadas en el imaginario del autor y sus lectores.


Gonzalo Lema nació en Tarija pero es de Cochabamba. Ejerció la abogacía, pero su destino lo arrastró pronto a los ámbitos del servicio público. Así, vivió y trabajó un tiempo en La Paz, en la despiadada burocracia de la que aprendió, seguramente, a esquivar y gambetear golpes y zancadillas del día a día… mejor aún que en sus infaltables sábados y domingos de avezado futbolista. Volvió pronto a su Cochabamba de adopción y crecimiento, persistió en las lides de la política -como buen tozudo futbolero que se niega a cambiar de esquema técnico táctico-, y sin dejar nunca de corretear tras un balón (aunque los años pesen), se refugia ahora en el sueño dorado del lector-escritor retirado: el encierro entre libros, teclados y cuadernos de apuntes; envidiable rutina sazonada por la reconfortante tertulia de café y las tardes de fútbol por tv cable.

Hace casi 10 años en una breve entrevista para una apurada página cultural, a raíz de la presentación de El mar, el sol y Marisol, nos filtró algunas de las claves con las que armamos el anterior párrafo, que terminamos de redondear -y esto no es coincidencia- en charlas de café con Cachín Antezana, inmejorable conversador, erudito en cualquier área de las letras y casi todas las artes, pero con una marcada debilidad por los libros (literatura policial, sobre todo), la música (jazz y Leonard Cohen) y el fútbol (la impagable estética que de tarde en tarde regala este deporte). Y claro, infaltable par de Gonzalo, hace ya varios años, de muchas tardes de lunes en una cafetería del centro cochabambino.

Pero, ¿y Santiago Blanco…? ¿De dónde sacamos las pautas para describirlo sin haber leído acaso la mitad de las ya casi 1.000 páginas de sus venturas y desventuras? Cómo no hablar de Gonzalo y Santiago "ahora que es entonces”, y que el experimentado narrador acaba de ganar el Premio LH Confidencial, convocado en Barcelona, con la misma novela, Que te vaya como mereces, con la que hace menos de dos semanas estuvo entre los 6 finalistas del Premio Nadal, el más antiguo de los convocados en España. 

¿Y Santiago Blanco…?, decíamos. Este patético pero entrañable personaje de la saga de Lema, nació en Punata pero es de Cochabamba, de la Llajta, ciudad capital. Ejerció por mucho tiempo de investigador de la Policía, y también pasó más de alguna temporada indagando por los alrededores de  Plaza Murillo, pero la tierra siempre lo llamó de vuelta. Viejo lobo de mar en los ires y venires del mundillo delictivo, cómo no ser más que especialista en no sólo eludir una cachetada tras otra de la vida, sino, y esto es mejor aún, asumir y procesar dignamente más de un buen bofetón (en sentido literal y figurado).

No es muy de tertulia de café -eso sí- ni lo podemos imaginar viendo fútbol de la Champions League en tv cable; acaso tal vez jugando los minutos iniciales de una pichanga de barrio antes de botar medio pulmón y retirarse dignamente a adelantar la cerveza de festejo o consuelo. Más bien es de salteñería, pensión de medio pelo y cuanto bar, chichería y cantina se consideren dignos de tal.

Gonzalo lee, escribe y ve películas; Santiago chupa, sobrevive sus resacas y desamores, y saca tiempo de donde sea para cumplir sus obligaciones de uniformado -primero- y para resolver sus casos rebuscados por vicio y nostalgia -después- ,una vez ya semi-retirado. 

Un personaje, si los hay

Si Felipe Delgado y las Claudinas son, por antonomasia, los personajes más conocidos y reconocibles, más estudiados y revisitados de la literatura boliviana, no se me ocurre otro que como Santiago Blanco protagonice mayor número de aventuras, páginas, ediciones y reediciones: Un hombre sentimental (cuentos, 1991); Dime contra quién disparo (novela, 2004); Fue por tu amor, María (cuentos, 2010); La reina del café y otros cuentos policiales (2014) y Que te vaya como mereces (¿2017?). 

- ¿Cuánto del autor hay en el personaje, cuánto de alter ego o heterónimo? ¿Son amigos o antagonistas? ¿Tiene aún cuerda o le viene ya la hora de jubilarse?

- Santiago Blanco -responde Gonzalo vía correo electrónico- tiene mi misma edad: 57 años. Él se engordó muy pronto, yo sostengo la pelea contra la gordura, que es más difícil que contra la corrupción. Aún voy ganando. Me imagino que vamos a jubilarnos juntos un día antes de morir.
 
Blanco es el ventrílocuo, yo soy su muñeco. Escribo sin censuras cuanto él piensa y siente.
 
Nuestra relación es respetuosa: yo lo explícito y él me regala satisfacciones desde siempre. Yo voy a serle leal toda la vida.

- Y la otra interrogante obligada, dada su pasión e incondicionalidad con la narrativa policial.
 
¿Cómo concibe el género… acaso, como no pocos, como el paradigma mismo de la literatura, ya que todo buen escritor sería, a fin de cuentas, un buen investigador? 

- Mi primera noticia concreta sobre narrativa policial me la dio Cachín Antezana (¿ven que no es coincidencia?) en la esquina de su casa en 1985: Los mares del sur, de Vásquez Montalbán. De inmediato me prestó una decena de libros con El largo adiós por delante y Un ciego con una pistola, de Chester Himes, por detrás. Sólo me hizo una recomendación de maestro: "No me los vas a hacer dormir. Devolvémelos, por favor, cuando termines de leerlos”. Desde entonces me presta absolutamente todos los libros que deseo leer. 

De inmediato advertí que la novela policial narra la sociedad desde el sótano, desde el calabozo, desde el mismo "abajo”. A diferencia de la novela tradicional, que narra desde una atalaya, un mirador encajado entre las nubes, la narración se ubica en los fondos pestilentes y descubre y desenmascara la hipocresía, el cadáver de la fortuna mal habida, los trapos sucios de las familias o donde guardan los bates los "niños bien” de la trifulca de 2008 en El Prado de Cochabamba. 

Esa percepción nítida me motivó a escribir el cuento Un hombre sentimental, en 1991 y luego El hombre gordo de La Paz y dos más para el primer libro. Con los años llegarían los otros libros.

La narrativa policial se escribe desde el sótano y la narrativa tradicional desde las alturas. Son visiones bien diferentes, pero yo soy feliz mirando la sociedad, mirando nuestro tiempo, desde ambas posibilidades. Presumo de una mirada periférica.  

Gonzalo, acaso uno de nuestros autores más prolíficos: conté 20 libros de narrativa y dos de periodismo; acaso uno de los más galardonados: Premio Nacional de Novela (1998); finalista del Casa de las Américas (1993); Premio Marcelo Quiroga Santa Cruz (2012) y Premio Nacional de Cultura (2013); ajeno a colectivos, tendencias y booms, se mantiene feliz en el sótano y en la terraza, abajo y arriba; en su proyecto personal, en su perspectiva propia de literatura y vida.

Las andanzas de Santiago Blanco
¿Quién es Santiago Blanco?, se pregunta Fernando Mayorga en un artículo publicado hace poco. "Un detective punateño, cholo y glotón... -escribe. Un exinvestigador de la Policía, pero sabueso de vocación y con ética de futbolista (aquella de la que hablaba Albert Camus); quien, por suerte, a veces se olvida que es hincha de Wilstermann. Divorciado de Marilú, una falsa rubia con quien estuvo casado por una semana; y enamorado de Soledad, exprostituta que le da silpanchos al fiado y ahora se llama Gladis”.

"Él es el ventrílocuo, yo soy su muñeco”, dice Gonzalo, y admite que se parecen bastante, entre otras cosas, en que tienen la misma edad, en que luchan con suerte dispar contra la gordura, y en que -sin lugar a dudas- colgarán los cachos sólo en puertas de colgar los tenis.

Sólo en el primer libro de cuentos comparten voz. En el resto, Blanco va librado a los caprichos de un narrador omnisciente, pero qué duda cabe que sus caminos están ya irreparable e indefinidamente entrecruzados.

Veamos algunas escenas de la vida de Santiago. Posibles de imaginar, algunas, en el día a día de Gonzalo. Muchas, definitivamente no.

Borrachera y chaqui

"La cerveza cuajó en mi retina. Pechando a la gente salí a la calle y respiré profundo: el mareo bajó a mis pies y me los enredó. Seguramente la gente observó mis pasos chuecos dirigidos al edificio Quinteros. Subí las gradas y me abracé con amor a uno de los pilares, metí aire, mucho aire, y pude mantenerme en pie. Luego intenté subir las gradas. Era un gran trabajo porque había que hacerlo una por una, y a tientas, pues el edificio, a las diez y media de la noche, parecía la inmensa boca del lobo de los cuentos de los niños. De pronto, en medio camino, me vi frente a un macetero grande y bello que me invitaba a regarlo…

(No me dejes solo, de Un hombre sentimental)

Experimentado sabueso

"Requetejuran que ellos nada, angelitos. La primera vez que los vi después del hecho me quedé boquiabierto, sorprendido. Todo indica que fueron ellos, y ellos de lo más tranquilos, sentados en el banco de la plaza como dos palomitas. Al principio pensé que esa tranquilidad era una coartada y que con dos palos se arrepentirían, pero nada: de lo más panchos dicen que no, que querían darse el gusto pero que un cuchillo volador se les adelantó…

(Dime contra quién disparo)

Cholo discriminado

"-No sea contestón, Blanco. Yo siempre he dicho que lo que a usted lo arruina son las ínfulas de su apellido azul: Blanco. Se cree la muerte porque es Blanco. Un apellido de sociedad, ni duda cabe. Tratar a un Blanco no es tratar a un Colque, por decir algo. Los pares de los Blanco son los Quiroga, a ver, vamos a ver. La única desgracia comparable a un Colque, sin embargo, es ser un Blanco pobre…”.

(Dime contra quién disparo)

Filósofo

"Tantos problemas sin resolver verdaderamente. Tanta cosa por uno y otro lado. Blanco se preguntaba si realmente valía la pena, en esta vida, preocuparse por algo. Si dejar de dormir, o de comer, o de darse a la bebida, se justificaba por alguna razón que no fuera el mero gusto de hacerlo o dejar de hacerlo…”.

(Dime contra quién disparo)

Desamorado

"¿Qué había hecho en su vida para llegar a su edad sin alguien que se jugara por él? Porque su relación con Gladis no terminaba de entenderse del todo. Una vieja atracción física de dos jóvenes de entonces, atrapados en la necesidad de sus oficios. Él, un policía asimilado y adjunto a la división de investigaciones. Ella, una muchacha de pueblo convocada por un aviso de periódico que la condujo a la prostitución en la ciudad. Ninguno de los dos había hecho plata. Los dos se habían curtido con la lima de los días…”.

(La luz del sol, de La reina del café)









Demasiados cocineros, de Rex Stout


Rex Stout. Demasiados cocineros: un caso de Nero Wolfe. Traducción de José Luis Piquero. Barcelona: Navona, 2015 (Navona Negra; 18). ISBN: 978-84-16259-05-2

La élite de la gastronomía mundial, representada por Les Quinze Maîtres, celebra su reunión quinquenal en el lujoso balneario Kanawha, en Virginia Occidental. El detective Nero Wolfe, refinadísimo gastrónomo e invitado de honor, pronunciará la conferencia de clausura que tratará de la contibución americana a la haute cuisine.



 
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